La aventura de vender un inmueble (5)

¿CUÁNDO Y CÓMO ATENDERÉ A LOS QUE PIDAN INFORMACIÓN?

Las personas que están buscando un inmueble seleccionan varios, normalmente, para pedir más información, y lo hacen por medio de correo electrónico, llamada telefónica o visitando la oficina de la Agencia Inmobiliaria, si el inmueble es gestionado por esta.

En todo momento hay que atender con la menor dilación a quien se interese por nuestro inmueble, pero en la coyuntura actual de mercado debemos hacerlo inmediatamente. Si no se toma conciencia de esto podremos estar perdiendo a posibles compradores porque, si no los atendemos nosotros con rapidez, lo harán otros que podrán tomar delantera.

Por tanto, la primera reflexión en esta fase debe ser sobre si tendré la disponibilidad necesaria para atender las llamadas y visitas de los posibles interesados en todo momento.

La otra parte de esta fase son las visitas. Antes de reflexionar sobre esto, hay que tener claro que no todos aquellos que pidan información o visiten el inmueble estarán realmente interesados; de hecho las estadísticas reflejan que los potenciales compradores se encuentran por debajo del 5% de los contactos generados, o sea que, salvo “enamoramiento súbito”, habrá que besar muchas ranas para encontrar al príncipe.

En la inmensa mayoría de los casos, la visita es para verificar si la primera impresión que les ha causado la información que han recibido se corresponde con la realidad física; y también para comparar con la(s) otra(s) que hayan visto.

Aunque la mayoría de las personas que visitan una propiedad ajena suelen ser educadas, algunas no lo son tanto y emiten juicios o comentarios peyorativos o críticos sobre el inmueble y el precio que podrán molestar a los propietarios. Este comportamiento obedece a su no saber estar o a la creencia de que con ello “ablandarán” las pretensiones de precio de los propietarios, incluso aunque no tengan intención alguna de comprar. O sea, los típicos metepatas, que haberlos haylos, como las meigas. Esto nos lleva a las segunda reflexión: ¿estoy dispuesto a soportar estas situaciones? ¿cómo reaccionaré?.

En cualquer caso, lo que podré saber de los visitantes serán sus nombres, salvo que ellos motu propio nos digan algo más. Tampoco sabré la verdadera impresión que les ha causado porque los educados serán reservados en sus manifestaciones, tanto si les interesa como si no, de los metepatas groseros ni hablamos y los metepatas “ablandadores”, sin embargo, pueden estar interesados. De aquí surge la tercera reflexión: ¿cómo llegaré a conocer si estoy ante mi comprador? ¿podré hacer un seguimiento a los que parece que han demostrado interés?. La impresión, objeciones e interés se producen cuando han salido por la puerta, ese es el momento en que podríamos conocerlas.

Después de todo esto podemos inferir que el desarrollo de esta fase no es una cuestión baladí, lo que hemos constatado en nuestra dilatada experiencia, sino que es crucial una gestión adecuada para incrementar nuestras posibilidades de vender.

Categorías: Inmobiliario | Etiquetas: , , | Deja un comentario

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